La educación inclusiva es un reto transformador para la sociedad y, especialmente, para la estructura de la escuela actual, como institución acogedora y socializadora. Pero la responsabilidad del cambio de paradigma exige actitud positiva y constructiva para saber apreciar los valores enriquecedores del nuevo orden escolar, del sentido coherente y humanizador de este profundo cambio educativo y social desde las aulas. La sociedad debe superar estereotipos, prejuicios y exclusiones. Los educadores están llamados a realizar este milagro desde el innovador y humilde campo de la vida escolar. El proyecto tiene sus hondas raíces y sólo desde la educación fundamental se le podrá dar vida.
El profesor en contexto de educación inclusiva necesita una preparación o actualización urgente para afrontar todos los desafíos de la diversidad y de las NEE de los alumnos. Armonizar singularidad y diversidad, unir en un pensamiento inclusivo a los educadores, para superar las barreras de la exclusión, es una utopía que empieza a ser realidad, que sólo podrá desarrollarse por la fe y el entusiasmo educativo de maestros vocacionados, con la confianza de que pronto deje de ser una moda.
LA INCLUSIÓN NO ES UNA MODA EDUCATIVA!!!

































