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jueves, 1 de marzo de 2012

¿NO ES DIFICIL PARA DOCENTES ENSEÑAR EN ESCUELAS INCLUSIVAS SI NO HAN SIDO CAPACITADOS PARA ENSEÑAR A ESTUDIANTES CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES?

Esta respuesta depende hasta cierto punto de la naturaleza de las diferentes discapacidades. Por ejemplo, un estudiante sordo o mudo requiere de una instrucción específica. Por el otro lado, un estudiante inválido o un estudiante con otra discapacidad motora puede requerir cambios en la infraestructura de la escuela y el aula y no en la instrucción.

Para atender a estudiantes con discapacidades intelectuales, los docentes tienen que adaptar sus metodologías didácticas, ya que dichos estudiantes tienen dificultades en una o más de las siguientes áreas:

-         Memoria.
-         Atención durante la instrucción.
-         Aprendizaje de nuevas destrezas que se enseñan formalmente en la escuela.
-         Y transfiriendo una habilidad de una situación a otra.

Algunos de los cambios requeridos son mínimos, como por ejemplo, hacer adecuaciones tales como proveer a los estudiantes más tiempo de descanso o reorganizar el aula para limitar las distracciones. Otros cambios requieren de más preparación y esfuerzo y posiblemente de asistencia de otros miembros del equipo educativo. Por ejemplo a ciertos estudiantes se les tiene que presentar la información de diferente manera, dividir las tareas en ejercicios más coros, usar ejemplos concretos, proveer material visual y/o manipulativos y/o obtener asistencia de un tutor.

No hay duda que los docentes necesitan ser capacitados para poder identificar a estudiantes con discapacidades y necesidades educativas especiales. Los docentes también necesitan ser capacitados para valorar fortalezas y necesidades, determinar los objetivos educativos apropiados y adaptar las estrategias de enseñanza. Sin embargo, existen algunos pasos simples y prácticos que cualquier docente puede seguir, aun sin haber recibido capacitaciones avanzadas.